
El héroe ya estaba en su hastío, el rey le ordenaba abordar a un enemigo casi y rara vez desafiado, claro, el era uno de los mas destacados dentro del castigo y debía probar su valor e integridad día a día sin refutar ordenes.
Comenzó la misión, era temprano, ya dentro de la bestia, el héroe recurrió a un movimiento adquirido a través de horas de pacífica convivencia con el monstruo, jaló un especifico organelo y comenzó a destruir las entrañas de este, casi sin demora el monstruo de manera telepática y en un idioma extrañamente familiar ordeno a los parásitos que habitaban dentro de el a atacar al gallardo. Afortunadamente su ataque solo consistía en fuego indoloro, elimino varios de ellos y destripo al leviatán subterráneo con su confiable y brillante espada.
El personal de metro califico al incidente del “bat de aluminio” como aislado y sin importancia.
Escrito por : Jorge Figueroa
Ilustrado por: Brahim Jadur
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